Techiq: el cortometraje en náhuatl que llevó las historias de La Malinche a los Premios Ariel
Una pareja de campesinos espera todos los días que el canto de un pequeño pájaro anuncie el regreso de su hijo. De esa creencia cotidiana nació Techiq, un cortometraje mexicano hablado en náhuatl que convirtió las memorias, leyendas y preocupaciones de dos comunidades cercanas al volcán La Malinche en una historia reconocida por los Premios Ariel.
La película fue escrita y dirigida por Missael Sánchez Arce, cineasta originario de las comunidades nahuas de San Miguel Canoa, Puebla, y San Isidro Buensuceso, Tlaxcala, y egresado de Cinematografía de la BUAP. La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas la nominó a Mejor Cortometraje de Ficción en la edición 68 de los Premios Ariel 2026.
Un pájaro que anuncia la llegada de alguien
El nombre Techiq proviene de un ave que, dentro de la tradición de la comunidad del director, es considerada mensajera.
Sánchez Arce ha explicado que durante su infancia su madre podía escuchar al pájaro y relacionar su canto con la llegada de algún integrante de la familia. Años después, esa memoria se convirtió en el punto de partida de la película.
La historia sigue a Margarita y Evaristo, dos campesinos que viven solos en un jacal a las faldas de La Malinche. Su hijo emigró para trabajar y desde hace tiempo no tienen noticias de él.
Cada día esperan que el techiq anuncie finalmente su regreso.
Pero cuando Margarita enferma, la historia empieza a introducir elementos fantásticos relacionados con la montaña, la muerte y las creencias de la región. Una misteriosa criatura se presenta ante Evaristo mientras la ausencia del hijo continúa pesando sobre ambos.
Una película hecha desde la propia comunidad
Una de las características más importantes de Techiq es que su representación no fue construida desde fuera.
El cortometraje dura alrededor de 30 minutos, está hablado en náhuatl y sus protagonistas no son actores profesionales, sino habitantes de San Miguel Canoa y San Isidro Buensuceso.
El propio director recurrió a integrantes de su comunidad para distintas áreas de la producción. La familia Sánchez Reyes participó en fotografía y diseño de producción, mientras otros habitantes colaboraron frente y detrás de la cámara.
Para Sánchez Arce, filmar en náhuatl no es únicamente una decisión de preservación lingüística. Algunas expresiones, conceptos y formas de entender el entorno pierden parte de su significado cuando se traducen al español.
Incluso el propio término techiq es difícil de trasladar completamente. El ave puede identificarse en español como un cucarachero, pero esa traducción no contiene el significado cultural que adquiere dentro de la comunidad.
La Malinche como personaje
La montaña también ocupa un lugar central.
En las tradiciones locales, La Malinche —o Malintzin— no aparece solamente como un accidente geográfico. Puede entenderse como una presencia con la que las comunidades mantienen una relación espiritual y cultural.
Para la criatura que aparece en la película, el equipo utilizó elementos inspirados en materiales de la montaña, como cortezas, resinas y pequeños objetos metálicos. La intención era construir una presencia que pareciera pertenecer directamente al territorio.
La película combina así elementos de drama, fantasía y horror con temas contemporáneos como la migración, la separación familiar, el cuidado de los adultos mayores y la pérdida de contacto con quienes abandonan sus comunidades en busca de trabajo.

Otra mirada sobre San Miguel Canoa
Techiq también tiene un significado especial para San Miguel Canoa.
La comunidad quedó fuertemente asociada en el imaginario nacional con Canoa: memoria de un hecho vergonzoso, película de Felipe Cazals sobre el linchamiento ocurrido allí en 1968.
Sánchez Arce ha explicado que aquella representación marcó durante décadas la percepción externa de su comunidad. Con Techiq, la intención es distinta: narrar el territorio desde la mirada de alguien que pertenece a él, mostrando su lengua, sus familias, sus creencias y su vida cotidiana.
De las comunidades al Ariel
El proyecto recibió apoyo del Estímulo a la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes (ECAMC) en 2023 y del PECDA Puebla en 2024.
Posteriormente comenzó su recorrido por festivales.
Formó parte de la selección de Cortometraje Mexicano del Festival Internacional de Cine de Morelia 2025, participó en muestras de cine indígena y en 2026 llegó hasta los Premios Ariel como una de las cinco producciones nominadas a Mejor Cortometraje de Ficción.
También fue seleccionada para el Vancouver Latin American Film Festival en 2026.
¿Dónde se puede ver Techiq?
Al 2 de octubre de 2026, Techiq aparece en Nuestro Cine MX, la plataforma de cine en línea vinculada al Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), con una duración indicada de 31 minutos y disponibilidad hasta el 3 de octubre de 2026. La disponibilidad puede depender de la región y del acceso a la plataforma.
Cine contado desde el lugar donde nace
El recorrido de Techiq muestra una vertiente del cine mexicano que pocas veces llega a los grandes escaparates: historias creadas desde las propias comunidades y en sus lenguas.
La migración del hijo, la enfermedad de Margarita, la presencia de Malintzin y el pequeño pájaro que parece anunciar acontecimientos forman parte de una misma forma de comprender el mundo.
Con Techiq, Missael Sánchez Arce llevó esa mirada desde las faldas de La Malinche hasta uno de los principales reconocimientos del cine mexicano, demostrando que una historia profundamente local también puede encontrar un lugar en las pantallas nacionales e internacionales.