¿Super Mario puede ayudar contra la depresión?
La investigación fue publicada en 2023 en Frontiers in Psychiatry y reunió a 46 personas diagnosticadas con trastorno depresivo mayor.
Pero el experimento no consistió simplemente en entregarles una consola y decirles que jugaran.
Tres grupos y seis semanas de prueba
Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en tres grupos.
El primero, formado por 14 personas, jugó Super Mario Odyssey en Nintendo Switch.
Un segundo grupo de 16 participantes utilizó CogPack, un programa de entrenamiento cognitivo diseñado para trabajar memoria, atención y otras capacidades.
Los 16 restantes continuaron únicamente con su tratamiento clínico habitual.
Algo importante: todos los participantes siguieron recibiendo atención médica, que podía incluir psicoterapia y medicamentos. El videojuego se estudió como complemento, no como sustituto del tratamiento.
Quienes jugaron Mario realizaron aproximadamente tres sesiones de 45 minutos por semana durante seis semanas, para un total previsto de 18 sesiones.
¿Qué encontraron?
Al comenzar el estudio, el 100 % de las personas del grupo de videojuegos presentaba niveles clínicamente relevantes de síntomas depresivos según el Inventario de Depresión de Beck.
Después de seis semanas, esa proporción había disminuido al 57 %.
La reducción estadísticamente significativa apareció únicamente en el grupo que jugó el videojuego; no ocurrió de la misma manera en los otros dos grupos.
Además, quienes jugaron Super Mario Odyssey reportaron mayor motivación para realizar el entrenamiento que quienes utilizaron el programa cognitivo tradicional CogPack.
¿Qué tiene de especial un juego en 3D?
Los investigadores eligieron Super Mario Odyssey porque obliga al jugador a explorar escenarios tridimensionales, recordar rutas, identificar lugares y orientarse constantemente.
Estas actividades utilizan procesos relacionados con la memoria visoespacial, una capacidad en la que pueden aparecer dificultades en personas con depresión.
El grupo de Mario mejoró significativamente en una de las pruebas de memoria visual. Sin embargo, aquí ocurrió algo interesante: el grupo de CogPack mejoró en más medidas de memoria y el grupo de videojuegos no fue significativamente superior a los otros grupos en el rendimiento cognitivo general.
Es decir, el resultado más llamativo de Mario no fue convertirse en el mejor entrenamiento cerebral.
Fue la combinación entre reducción de síntomas y una mayor motivación para participar.
¿Por qué podría ayudar jugar?
Los autores plantean varias posibilidades.
Un videojuego puede ofrecer objetivos claros, recompensas frecuentes, exploración y una sensación constante de progreso.
Para una persona que atraviesa depresión —donde pueden aparecer pérdida de interés, baja motivación y dificultad para iniciar actividades— estas características podrían facilitar la participación en una actividad cognitiva.
Además, un juego tridimensional obliga al cerebro a resolver problemas y orientarse en espacios complejos de una forma más atractiva que algunos ejercicios clínicos tradicionales.
Eso no significa que Mario tenga algún efecto antidepresivo especial.
También podría influir simplemente que hacer una actividad entretenida y estimulante resulte más motivador que completar ejercicios repetitivos en una computadora.
El estudio tiene una gran limitación
Aquí está el punto más importante.
Participaron solamente 46 personas, y apenas 14 estaban en el grupo de Super Mario Odyssey.
Además, ni los pacientes ni los investigadores podían desconocer qué tratamiento estaban realizando. Eso abre la posibilidad de que las expectativas hayan influido en las respuestas. Los propios autores reconocieron el tamaño pequeño de la muestra y la ausencia de un diseño ciego como limitaciones importantes.
Incluso el resultado sobre síntomas depresivos dejó de superar el umbral estadístico cuando los autores aplicaron una corrección estricta por comparaciones múltiples.
Por eso el estudio debe entenderse como una pista prometedora, no como una demostración definitiva.
Entonces, ¿Super Mario trata la depresión?
Por ahora, no podemos afirmarlo.
Lo que sí podemos decir es que este pequeño ensayo encontró que añadir seis semanas de un videojuego 3D al tratamiento habitual estuvo asociado con menos síntomas depresivos y mayor motivación.
Los propios investigadores concluyeron que este tipo de videojuegos podría explorarse como una herramienta complementaria económica y accesible, pero pidieron estudios más grandes y seguimientos a largo plazo antes de sacar conclusiones firmes.
La investigación deja una idea interesante:
quizá algunas herramientas terapéuticas del futuro no tengan que sentirse necesariamente como una terapia.