Sak Tahn Waax: identifican al primer matemático y astrónomo maya conocido por su nombre
Durante siglos hemos conocido la extraordinaria precisión con la que los mayas observaron el cielo, siguieron los movimientos de los planetas y desarrollaron complejos sistemas calendáricos. Lo que casi nunca conocíamos eran los nombres de las personas detrás de esos cálculos.
Ahora eso ha cambiado.
Investigadores que trabajan en el sitio arqueológico de Xultún, en Petén, Guatemala, lograron descifrar una inscripción que identifica a un antiguo matemático y astrónomo maya llamado Sak Tahn Waax, cuyo nombre puede traducirse aproximadamente como “Zorro de Pecho Blanco”.
El descubrimiento es excepcional porque se trata del primer ejemplo conocido del periodo Clásico maya en el que un trabajo matemático y astronómico aparece atribuido directamente a una persona.
Una fórmula escrita hace más de 1,200 años
La historia comenzó en la estructura 10K-2 de Xultún, una pequeña habitación cuyos muros contienen decenas de inscripciones y cálculos.
Entre ellos se encuentra el llamado Texto 19, una secuencia de glifos que los especialistas han conseguido reconstruir utilizando análisis epigráfico e imágenes avanzadas.
Los cálculos abarcan un periodo total de 2,920 días, equivalente a ocho años solares de 365 días y, al mismo tiempo, a cinco ciclos sinódicos de Venus de aproximadamente 584 días cada uno.
La fórmula también incorpora otros periodos utilizados por los mayas, entre ellos ciclos relacionados con Marte, el calendario ritual Tzolk'in y el calendario solar Haab. De esta manera, el texto relacionaba diferentes formas de medir el tiempo con los movimientos observados en el cielo.
No era simplemente un calendario: era una forma sofisticada de encontrar relaciones matemáticas entre varios ciclos astronómicos.
“Así dice Sak Tahn Waax”
La gran sorpresa apareció al final de la inscripción.
Después de los cálculos aparecen dos glifos que no corresponden a fechas. El primero puede traducirse aproximadamente como “así dice…”, seguido de un nombre personal escrito como SAK-TAHN-wa-xi.
Los investigadores lo reconstruyeron como Sak Tahn Waax.
Para los autores del estudio, la frase funciona como una atribución directa del trabajo: algo comparable, con las debidas diferencias culturales, a colocar el nombre del autor al final de una obra.
Todavía no es posible saber con absoluta certeza si Sak Tahn Waax pintó personalmente los cálculos sobre el muro o si el escriba estaba citando el trabajo de este especialista. En ambos casos, el texto relaciona explícitamente una obra matemática y astronómica con un individuo histórico.
Un científico maya del año 781
El análisis de las fechas sitúa la fórmula aproximadamente en el año 781 d. C., durante el periodo Clásico maya.
Esto significa que Sak Tahn Waax trabajó hace alrededor de 1,245 años, probablemente observando durante largos periodos el comportamiento de Venus, Marte y otros ciclos celestes para establecer relaciones matemáticas entre ellos.
El descubrimiento también ayuda a cambiar la forma en que imaginamos el conocimiento maya.
Detrás de los calendarios, monumentos y registros astronómicos no existía únicamente un conocimiento colectivo anónimo: había especialistas que observaban, calculaban, experimentaban con números y, al menos en este caso, podían incluso recibir reconocimiento por sus ideas.
Un nombre que sobrevivió más de un milenio
Sak Tahn Waax no es importante porque haya “inventado el tiempo” ni porque fuera el primer matemático maya. Seguramente existieron incontables especialistas antes y después de él.
Lo extraordinario es que su nombre sobrevivió junto a su trabajo.
Más de doce siglos después, aquellas pequeñas marcas pintadas sobre una pared permiten identificar a una persona que alguna vez observó el cielo desde lo que hoy es Guatemala y trató de comprender matemáticamente el movimiento de los planetas.
Por primera vez, uno de los antiguos científicos mayas dejó de ser anónimo.