Quienes caminaron por Sunset Boulevard, en Los Ángeles, durante los primeros días de agosto pudieron encontrarse con algo poco habitual:

un hombre viviendo dentro de una cartelera publicitaria, a varios metros sobre la calle.

No era un accidente ni una protesta.

Era Netflix.

La compañía convirtió un anuncio exterior en una pequeña habitación habitable para promocionar The Last House, su nueva película de ciencia ficción y suspenso protagonizada por Greta Lee y Wagner Moura. La instalación fue colocada sobre Sunset Boulevard, en West Hollywood, y un performer permaneció allí durante aproximadamente 48 horas como parte de la campaña. 


La pregunta escrita en la estructura resumía perfectamente la idea:

“How long can you survive?” — ¿Cuánto tiempo puedes sobrevivir?

Una casa suspendida sobre Hollywood

A simple vista podía parecer una cartelera convencional.

Pero al mirar con atención era posible descubrir una habitación detrás del anuncio.

El espacio imitaba una pequeña sala doméstica y permitía observar al hombre realizando actividades cotidianas: comer, leer, descansar, mirar hacia la calle e interactuar con quienes se detenían a observarlo.

La instalación se encontraba aproximadamente a 30 pies —unos nueve metros— sobre Sunset Boulevard y estaba diseñada como una versión de la vivienda que ocupa el centro de la película. 

En algunos momentos, el performer utilizaba un pizarrón para comunicarse con las personas que se encontraban abajo.

Lo que normalmente sería un espacio publicitario completamente plano se convirtió así en una especie de escaparate humano.

Y justamente ahí estaba la idea.

¿Por qué encerrarlo dentro de una cartelera?

La promoción buscaba trasladar al mundo real el argumento de The Last House.

La película sigue a una familia que descubre repentinamente que no puede abandonar su propia casa.

Las puertas y ventanas quedan bloqueadas por una fuerza inexplicable. Sin comunicación con el exterior y con los recursos comenzando a agotarse, los integrantes de la familia tienen que encontrar una manera de sobrevivir mientras intentan comprender qué está ocurriendo afuera. 

Netflix tomó esa premisa y la redujo a una imagen fácilmente comprensible:

un hombre encerrado dentro de una casa que todo el mundo puede observar, pero de la que aparentemente no puede salir.

La diferencia, por supuesto, es que el hombre de la cartelera estaba participando en una puesta en escena publicitaria.

Una película sobre el lugar donde deberíamos sentirnos seguros

The Last House está dirigida por Louis Leterrier, cineasta detrás de proyectos como Now You See Me y episodios de Lupin.

La película está protagonizada por Greta Lee y Wagner Moura, quienes interpretan a los padres de una familia obligada a permanecer aislada dentro de su hogar.

Leterrier ha explicado que la historia intenta transformar precisamente aquello que asociamos con la protección —la casa— en un espacio hostil.

El hogar deja de ser un refugio y comienza a funcionar como una prisión.

La familia debe enfrentarse tanto a la amenaza que existe afuera como al deterioro psicológico provocado por permanecer encerrada durante un periodo indefinido. 

Netflix

Netflix estrenó la película el 7 de agosto de 2026. 


Del confinamiento real a la ficción

La premisa inevitablemente recuerda una experiencia reciente para millones de personas: permanecer encerradas en casa sin saber exactamente cuándo sería posible recuperar la normalidad.

Sin reproducir directamente la pandemia, The Last House utiliza esa sensación reconocible de aislamiento como punto de partida.

El director plantea qué ocurre cuando el espacio diseñado para protegernos comienza a volverse claustrofóbico.

La pregunta deja de ser solamente:

“¿Qué está sucediendo afuera?”

Y se transforma en otra más incómoda:

¿cuánto tiempo puede convivir una familia bajo presión antes de comenzar a romperse por dentro?

La película combina esa tensión doméstica con elementos de ciencia ficción y terror. Las primeras críticas han destacado precisamente su premisa de supervivencia, aunque la recepción de su desarrollo y desenlace ha sido dividida.

Cuando una publicidad se convierte en espectáculo

La acción de Netflix también demuestra cómo ha cambiado la publicidad de las grandes producciones.

Un cartel tradicional puede mostrar un actor, un título y una fecha de estreno.

Pero en una ciudad saturada de anuncios, eso puede pasar inadvertido.

Una persona viviendo dentro de uno obliga a mirar dos veces.

La instalación transforma al espectador en participante. Quien camina por la calle puede observar lo que ocurre, fotografiarlo, grabarlo y compartirlo en redes sociales.

El anuncio deja entonces de existir solamente en Sunset Boulevard.

Cada fotografía y cada video publicado por quienes pasan frente a él multiplica la campaña en internet.

En ese sentido, Netflix no estaba promocionando únicamente una película.

Estaba construyendo una escena diseñada para convertirse en contenido.

La ficción sale de la pantalla

La parte más interesante de la campaña es su sencillez.

No necesitó recrear monstruos, utilizar enormes pantallas digitales ni explicar la trama completa.

Solo necesitó una habitación y una persona aparentemente atrapada dentro.

Quien desconoce la película puede entender inmediatamente que algo extraño ocurre.

Quien conoce la premisa reconoce la referencia.

Y quien pasa caminando probablemente termina preguntándose por qué hay un hombre viviendo dentro de una cartelera.

Esa curiosidad hace el resto.

¿Realmente estuvo ahí durante 48 horas?

La campaña fue presentada como una permanencia de aproximadamente 48 horas y distintos medios estadounidenses documentaron al performer dentro de la instalación durante la acción promocional desarrollada entre el 6 y el 8 de agosto. 


Eso no significa que se tratara de un experimento de supervivencia ni que permaneciera privado de condiciones básicas.

Era una representación publicitaria controlada.

La palabra “encerrado” funciona visualmente porque reproduce el argumento de la película, pero es importante distinguir la ficción promocional de un confinamiento real.


Una persona dentro de una cartelera puede parecer una idea absurda.

Y probablemente esa era precisamente la intención.

En una época en la que estamos expuestos a miles de imágenes todos los días, conseguir que alguien se detenga a mirar se ha convertido en uno de los mayores desafíos de la publicidad.

Netflix tomó el concepto central de The Last House —una familia atrapada dentro de su propia vivienda— y lo convirtió en una experiencia física visible desde una de las avenidas más famosas de Hollywood.

Durante dos días, una casa ficticia dejó la pantalla y apareció suspendida sobre Sunset Boulevard.

Dentro había un hombre.

Fuera, cientos de teléfonos apuntaban hacia él.

Y la pregunta que promociona la película quedó flotando sobre la ciudad:

¿Cuánto tiempo podrías sobrevivir sin salir de casa?