Portico Quartet
Portico Quartet parece existir en algún punto entre todos ellos.
El proyecto nació en Londres en 2005, cuando sus integrantes comenzaron a tocar juntos y a presentarse en espacios públicos de la zona de South Bank, a orillas del Támesis.
Aquellas actuaciones callejeras terminaron siendo el laboratorio donde comenzaron a desarrollar un sonido que años después sería reconocido internacionalmente.
La fórmula era extraña: saxofón, contrabajo, batería y un instrumento metálico llamado Hang, cuyo sonido recuerda al mismo tiempo a una campana, un steel drum y una percusión melódica.
Ese instrumento terminaría convirtiéndose en una de las señas de identidad del grupo.
De tocar en la calle al Mercury Prize
En 2007 publicaron su primer álbum, Knee-Deep in the North Sea.
El disco fue grabado con recursos modestos, pero tuvo una recepción extraordinaria.
Un año después fue nominado al Mercury Prize 2008, uno de los reconocimientos más importantes de la música británica, en una edición donde también competían Radiohead, Elbow y Robert Plant con Alison Krauss.
Portico Quartet pasó así, en relativamente poco tiempo, de tocar frente a peatones en Londres a convertirse en una de las propuestas emergentes más comentadas de la escena británica.
¿Qué género toca Portico Quartet?
Responder no es tan sencillo.
Hay improvisación y saxofón, por lo que muchas veces se les clasifica como jazz contemporáneo.
Pero también aparecen secuencias electrónicas, sintetizadores, ritmos repetitivos y grandes espacios sonoros cercanos al ambient y al minimalismo.
Real World Records describe su música como una combinación de electrónica, ambient, música clásica y dance, con influencias que pueden recordar tanto a Steve Reich y Max Richter como a Burial o Flying Lotus.
El resultado suele sentirse más cercano a una banda sonora cinematográfica que a una agrupación tradicional de jazz.
Hay piezas que crecen lentamente, otras que funcionan casi como música electrónica de club y algunas donde el saxofón parece flotar por encima de paisajes completamente abstractos.
El extraño instrumento que definió su sonido
Una pieza fundamental de sus primeros discos fue el Hang, instrumento de percusión desarrollado en Suiza a comienzos del siglo XXI.
Tiene forma de platillo metálico y se toca directamente con las manos.
Sus diferentes zonas producen notas afinadas, creando un sonido resonante y casi hipnótico.
Portico Quartet lo incorporó de una manera tan característica que terminó siendo asociado directamente con sus primeros trabajos.
En discos posteriores, el grupo comenzó a utilizar más procesamiento digital, loops, sintetizadores y electrónica, alejándose progresivamente de una formación acústica convencional.
Una banda que decidió transformarse
La historia del grupo tampoco ha sido lineal.
Después de varios cambios de integrantes, durante un periodo abandonaron incluso la palabra “Quartet” y trabajaron simplemente como Portico, explorando un sonido más electrónico y vocal en el álbum Living Fields de 2015.
En 2017 recuperaron el nombre Portico Quartet con Art in the Age of Automation, iniciando otra etapa donde la electrónica, el jazz y las texturas ambientales quedaron cada vez más integrados.
Posteriormente llegaron trabajos como Memory Streams, Terrain y Monument.
De nuevo en Abbey Road
Una de sus producciones más recientes llevó nuevamente su música a uno de los estudios más famosos del mundo.
Portico Quartet grabó Terrain (Live at Abbey Road) en el legendario Studio One de Abbey Road, esta vez acompañado por un conjunto ampliado de músicos.
El proyecto convirtió las largas composiciones de Terrain en una interpretación expansiva y prácticamente orquestal.
La elección del lugar tiene además cierto simbolismo: su segundo álbum, Isla, ya había sido grabado años antes en Abbey Road.
Música para escuchar con los ojos cerrados
Actualmente el núcleo creativo de Portico Quartet gira principalmente alrededor de Duncan Bellamy y Jack Wyllie, responsables de buena parte de sus percusiones, saxofones, teclados y electrónica.
Después de más de dos décadas, probablemente lo más atractivo del proyecto siga siendo justamente su dificultad para encajar en una categoría.
No es exactamente jazz.
No es únicamente electrónica.
Tampoco es ambient, música clásica o soundtrack.
Es una combinación de todas ellas.
Y quizá por eso Portico Quartet logra algo poco habitual: crear música que, aun sin letra, parece estar contando una historia todo el tiempo.
Escucha: Prickly Pear de Portico Quartet aquí.