Tenochtitlan era la capital de la civilización mexica, fundada en 1325. La religión del estado mexica esperaba el cumplimiento de una antigua profecía: las tribus nómadas encontrarían el sitio destinado para una gran ciudad, cuya ubicación estaría señalada por un águila con una serpiente en el pico posada sobre un nopal.


Los mexicas vieron esta visión en lo que entonces era una pequeña isla pantanosa en el lago Texcoco, una visión que ahora inmortaliza el escudo de México y en la bandera mexicana.

La ciudad, construida sobre una isla en el antiguo lago de Texcoco, causó un profundo asombro entre los hombres de Hernán Cortés. Su grandeza, organización y belleza eran tales que, según diversos historiadores, muchos llegaron a preguntarse si aquello que contemplaban pertenecía a la realidad o al territorio de los sueños.






El primer mapa europeo de Tenochtitlan, conocido popularmente como el Mapa de Núremberg (1524), es una obra xilográfica publicada junto con la traducción latina de la Segunda Carta de Relación de Hernán Cortés.
La autoría exacta es incierta, aunque las investigaciones apuntan a que se basó en un boceto indígena (posiblemente de un tlacuilo nahua) enviado por Cortés, que luego fue interpretado y grabado en Núremberg, Alemania, bajo la influencia europea.