El bastón rojo y blanco: un código que pocos conocen
Seguramente has visto alguna vez a una persona utilizando un bastón blanco para desplazarse por la calle.
Pero ¿qué significa cuando ese mismo bastón tiene franjas rojas y blancas?
No es únicamente una elección estética.
Es una señal que indica que la persona presenta sordoceguera, es decir, una combinación de dificultades visuales y auditivas. En México, materiales oficiales sobre discapacidad identifican precisamente el bastón blanco y rojo con esta condición.
Conocer este código puede resultar especialmente importante al cruzar una calle o intentar ofrecer ayuda.
¿Qué es la sordoceguera?
El término puede generar una idea equivocada.
Una persona con sordoceguera no necesariamente vive en completa oscuridad y silencio.
La condición comprende distintos grados de pérdida visual y auditiva. Algunas personas conservan visión parcial, otras pueden escuchar determinados sonidos y otras tienen pérdidas mucho más profundas.
Lo que caracteriza a la sordoceguera es que la combinación de ambas dificultades afecta la comunicación, la orientación y el acceso al entorno.
Por eso, una herramienta que permita identificar ambas condiciones puede cambiar la forma en que otras personas interactúan con quien la utiliza.
¿Por qué rojo y blanco?
El bastón blanco es internacionalmente reconocido como símbolo de discapacidad visual.
Las franjas rojas añaden una segunda información:
la persona también tiene pérdida auditiva.
La Federación Mundial de Sordociegos reconoce el bastón rojo y blanco como símbolo identificativo de la sordoceguera, aunque la distribución exacta y el tamaño de las franjas pueden variar.
Incluso Naciones Unidas lo destaca como una herramienta importante tanto para la movilidad como para la identificación de las personas sordociegas.
Una bocina puede no servir
Imagina que una persona con este bastón comienza a cruzar una calle mientras se aproxima un automóvil.
El conductor toca el claxon esperando que se detenga.
El problema es evidente:
quizá esa persona no pueda escucharlo.
Deafblind UK advierte precisamente que tocar la bocina puede no alertar a alguien que utiliza un bastón rojo y blanco. También puede necesitar más tiempo para orientarse o cruzar de manera segura.
Por eso reconocer el bastón no es solamente conocer una curiosidad.
Puede ayudar a prevenir accidentes.
¿Cómo ofrecer ayuda?
Lo primero es evitar asumir que la persona necesita asistencia.
Si parece requerirla, conviene acercarse de frente y buscar una forma clara de establecer contacto.
Algunas personas pueden escuchar si se les habla cerca y con claridad; otras utilizan sistemas táctiles, lenguaje de señas adaptado u otros métodos de comunicación.
Si no responde, organizaciones especializadas recomiendan establecer contacto físico de manera suave y respetuosa, por ejemplo tocando ligeramente la parte superior del brazo, en lugar de jalar a la persona o tomar su bastón.
Y lo más importante:
preguntar cómo prefiere recibir ayuda.
Cada persona puede utilizar métodos diferentes.
No todas las personas sordociegas usan este bastón
También es importante evitar el razonamiento contrario.
Que alguien no tenga un bastón rojo y blanco no significa que no tenga sordoceguera.
Algunas personas utilizan perros de asistencia, otras caminan acompañadas y otras conservan suficiente visión o audición para desplazarse de forma independiente en determinados ambientes. El uso del bastón depende de las necesidades y preferencias individuales.
El bastón funciona como una herramienta y como una señal, no como un requisito.
Un pequeño código con mucha información
En la ciudad estamos rodeados de señales: semáforos, colores, sonidos y símbolos que nos indican cómo comportarnos.
El bastón rojo y blanco forma parte de ese lenguaje urbano, aunque muchas personas todavía desconocen su significado.
Blanco: discapacidad visual.
Blanco y rojo: sordoceguera.
Aprender a reconocer esa diferencia toma apenas unos segundos.
Pero para quien utiliza el bastón puede significar que un conductor tenga más paciencia, que alguien se acerque de manera adecuada o que una situación peligrosa pueda evitarse.
A veces la inclusión comienza con algo tan sencillo como aprender a leer los colores que alguien lleva consigo.