¿Sabías que exfoliarte con la arena de Bacalar puede dañar la laguna?
Bacalar es famosa por sus aguas transparentes y sus distintos tonos de azul. Parte de ese espectáculo visual se debe precisamente a su fondo claro, sus sedimentos y las diferencias de profundidad de la laguna. Investigadores de la UNAM han señalado que la arena blanca es uno de los factores que ayuda a producir sus características tonalidades.
Por eso, una práctica que puede parecer divertida o “natural”, como tomar arena del fondo y utilizarla para exfoliar la piel, no es tan inofensiva como parece.
El problema no es solo llevarse un poco de arena
Cuando una persona remueve sedimentos del fondo, los desplaza de un lugar donde cumplen una función dentro del sistema lagunar.
Al repetirse continuamente, este tipo de acciones puede favorecer el desgaste y la alteración del fondo, además de aumentar la suspensión de partículas en el agua.
No significa que una sola exfoliación vaya a destruir la laguna, pero en un destino que recibe grandes cantidades de visitantes, miles de pequeñas alteraciones terminan acumulándose.
Es la misma lógica por la que retirar arena de una playa o caminar constantemente sobre vegetación costera puede terminar modificando físicamente el sitio.
Bacalar ya enfrenta presión ambiental
El problema se vuelve más importante porque Bacalar no parte de una situación perfecta.
Investigaciones de la UNAM han advertido desde hace años sobre el deterioro de la laguna debido al crecimiento urbano, turismo desordenado, aguas residuales y nutrientes procedentes de actividades humanas. Algunos de estos procesos ya han provocado cambios temporales en la famosa coloración del agua.
Además, investigaciones recientes de ECOSUR indican que entre 2017 y 2024 la condición general de la laguna pasó de buena a regular, con un aumento de nutrientes como nitrógeno y fósforo que favorecen el crecimiento de microalgas y reducen el oxígeno disponible.
En otras palabras, cualquier actividad turística innecesaria que altere el entorno suma presión a un ecosistema que ya está bajo estrés.
No todo lo blanco del fondo es simplemente “arena”
Bacalar también alberga microbialitos y estromatolitos, estructuras creadas durante largos periodos por comunidades de microorganismos.
Estas formaciones son extremadamente frágiles. La UNAM ha advertido que el sistema lagunar contiene uno de los mayores arrecifes bacterianos de agua dulce conocidos y que su conservación está amenazada por la actividad humana.
Por eso tampoco es recomendable caminar, sentarse o apoyarse sobre estructuras rocosas del fondo pensando que son piedras comunes.
Una regla sencilla para visitar Bacalar
La mejor forma de disfrutar la laguna es también la más simple:
lo que pertenece al fondo, debe quedarse en el fondo.
No extraer arena, no utilizar sedimentos como exfoliante, no tocar estromatolitos y evitar remover innecesariamente el suelo ayuda a reducir nuestro impacto.
En un lugar tan delicado como Bacalar, conservar el paisaje no depende solamente de grandes políticas ambientales.
También depende de pequeñas decisiones de cada visitante.
Porque esa arena blanca que parece un simple exfoliante natural es, en realidad, parte de la razón por la que Bacalar luce como Bacalar.