Jo Nagai, el niño de 10 años que estudia la memoria de las mariposas
Con apenas 10 años, Jo Nagai ha conseguido llamar la atención de científicos gracias a una serie de experimentos con mariposas cola de golondrina. Su investigación sugiere que ciertos aprendizajes adquiridos durante la etapa de oruga pueden permanecer después de la metamorfosis y plantea una pregunta todavía más sorprendente: ¿es posible que algunas de esas respuestas lleguen hasta las siguientes generaciones?
Jo Nagai vive en Kobe, Japón, y desde pequeño se ha interesado por la crianza y observación de mariposas. Su investigación comenzó a partir de una pregunta aparentemente sencilla: si una mariposa cambia radicalmente durante la metamorfosis, ¿puede recordar algo que aprendió cuando todavía era una oruga?
La pregunta tiene importantes implicaciones biológicas. Durante la metamorfosis, gran parte del cuerpo del insecto se reorganiza hasta convertirse en un organismo completamente diferente. Sin embargo, algunas estructuras del sistema nervioso permanecen y podrían permitir conservar determinados aprendizajes.
Una carta que inició una colaboración científica
Cuando tenía alrededor de ocho años, Jo encontró investigaciones realizadas por la entomóloga Martha Weiss, de la Universidad de Georgetown, sobre la memoria de los insectos durante la metamorfosis.
El niño decidió escribirle una carta explicando sus observaciones y sus preguntas.
Weiss respondió y comenzó a orientarlo para desarrollar experimentos que permitieran poner a prueba sus ideas de una manera más controlada.
Así comenzó una colaboración poco común entre una científica universitaria y un estudiante de primaria interesado en comprender el comportamiento de las mariposas.
El experimento con lavanda
Para investigar si una mariposa podía conservar un aprendizaje adquirido cuando era oruga, Jo utilizó un procedimiento de condicionamiento.
Las orugas fueron expuestas al olor de la lavanda acompañado de un estímulo desagradable, de manera que aprendieran a relacionar ese aroma con una experiencia negativa.
Después de completar la metamorfosis y convertirse en mariposas, los insectos volvieron a ser expuestos al mismo olor.
Los resultados presentados por Nagai indicaron que una proporción considerable de las mariposas entrenadas previamente como orugas continuaba evitando la lavanda.
El experimento sugiere que, al menos en determinadas condiciones, una asociación aprendida antes de la metamorfosis puede sobrevivir a la transformación del insecto.
La ciencia ya había observado algo parecido
Aunque algunos mensajes virales presentan a Jo como la primera persona en descubrir que una mariposa puede recordar su etapa como oruga, el fenómeno ya tenía antecedentes científicos.
En 2008, un equipo de investigadores encabezado por Douglas Blackiston y Martha Weiss demostró en polillas que determinadas asociaciones aprendidas durante la etapa larvaria podían permanecer después de la metamorfosis.
El trabajo de Jo resulta interesante porque explora el fenómeno en mariposas cola de golondrina y amplía la investigación hacia otras preguntas.
¿Puede una experiencia pasar a los descendientes?
Después de observar que las mariposas mantenían la respuesta aprendida como orugas, Jo decidió llevar el experimento un paso más lejos.
Crió descendientes de las mariposas utilizadas en el estudio y analizó cómo reaccionaban ante el olor de la lavanda.
De acuerdo con sus observaciones, algunas generaciones posteriores también mostraron una tendencia a evitar ese aroma, incluso sin haber recibido directamente el mismo entrenamiento.
El resultado llevó a plantear la posibilidad de que determinadas consecuencias biológicas de una experiencia puedan mantenerse durante varias generaciones.
Sin embargo, esta parte del trabajo todavía debe interpretarse con cautela.
Hablar de que las mariposas “heredan recuerdos” es una simplificación. Para establecer un mecanismo de este tipo serían necesarios experimentos adicionales, muestras más grandes y la reproducción independiente de los resultados.
De criar mariposas a presentar una investigación científica
El trabajo de Jo llegó hasta el International Congress of Entomology 2024, celebrado en Kioto, Japón.
Allí presentó un póster dedicado a estudiar cómo las mariposas cola de golondrina pueden conservar aprendizajes adquiridos cuando eran orugas y cómo ciertas respuestas podrían persistir durante varias generaciones.
Con apenas 10 años, pasó de observar mariposas en casa a compartir sus experimentos dentro de uno de los encuentros internacionales más importantes dedicados al estudio de los insectos.
¿La historia es verdadera?
La historia de Jo Nagai es real, aunque algunas publicaciones de redes sociales la han exagerado.
Jo existe, realizó los experimentos, mantuvo una colaboración con la entomóloga Martha Weiss y presentó su investigación en un congreso internacional.
Lo que todavía no puede afirmarse como una conclusión científica definitiva es que las mariposas transmitan recuerdos a sus descendientes.
Los experimentos muestran resultados interesantes que justifican seguir investigando, pero necesitarán ser replicados y analizados con mayor profundidad antes de establecer conclusiones definitivas sobre la transmisión de memoria entre generaciones.
Una pregunta pequeña con grandes implicaciones
La historia de Jo Nagai también muestra cómo comienza gran parte de la ciencia: con una observación y una pregunta.
Una mariposa que parecía regresar después de ser liberada terminó provocando experimentos sobre memoria, metamorfosis y posiblemente herencia biológica.
Todavía quedan muchas preguntas por responder, pero su investigación ayuda a explorar uno de los aspectos más fascinantes de la metamorfosis: cómo un animal puede cambiar casi por completo y, aun así, conservar parte de lo que aprendió anteriormente.