‘NAZA’: el documental sobre Gaza que estremeció Venecia y ganó el Premio Especial del Jurado
Durante casi 25 minutos, el público de la Sala Grande del Festival de Venecia permaneció de pie aplaudiendo.
En el centro estaban los cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, visiblemente emocionados después de presentar NAZA, un documental de 80 minutos que examina desde dentro algunas de las decisiones militares tomadas por Israel durante la guerra en Gaza.
Dos días después, la película recibió uno de los principales reconocimientos de la competencia oficial: el Premio Especial del Jurado.
No ganó el León de Oro —que fue para otra película—, pero NAZA terminó convirtiéndose en una de las obras más comentadas de la edición 2026.
24 voces desde dentro del ejército israelí
El documental se construye principalmente alrededor de testimonios de 24 soldados, oficiales de inteligencia y otras fuentes militares israelíes.
Sus identidades son ocultadas y sus voces e imágenes fueron modificadas para protegerlos. Según los realizadores, algunos de ellos participaron directamente en procesos de vigilancia, identificación de objetivos y autorización de ataques en Gaza.
La película fue filmada discretamente durante casi tres años, muchas veces de noche y sobre azoteas de Tel Aviv.
Los testimonios describen sistemas de inteligencia y herramientas asistidas por algoritmos utilizadas para localizar posibles objetivos y calcular de antemano el número estimado de civiles que podrían morir durante determinados ataques.
¿Qué significa “NAZA”?
El título proviene de una expresión militar hebrea asociada con “daño colateral”, utilizada para referirse al número previsto de civiles que podrían resultar muertos durante un ataque contra un objetivo militar.
Ese concepto es precisamente el centro de la película.
Abraham y Szor sostienen que sus entrevistas muestran que, en determinadas operaciones, la posibilidad de muertes civiles no aparecía únicamente como una consecuencia inesperada, sino como una variable que podía calcularse previamente dentro del proceso de selección de objetivos.
Inteligencia artificial y selección de objetivos
Uno de los puntos más inquietantes del documental es el uso de sistemas tecnológicos para analizar enormes cantidades de información.
Las fuentes entrevistadas describen herramientas apoyadas por inteligencia artificial y datos obtenidos de teléfonos y otros sistemas de vigilancia para identificar posibles miembros de grupos armados y determinar dónde se encontraban.
Los cineastas argumentan que esa automatización permitió aumentar enormemente la cantidad de objetivos procesados y atacados.
Sin embargo, las Fuerzas de Defensa de Israel rechazan esa interpretación.
El ejército israelí sostiene que esas herramientas sirven como apoyo para analistas humanos, que los objetivos requieren revisión independiente y que antes de un ataque se analiza tanto la ventaja militar esperada como el posible daño a civiles. También afirma que no ataca deliberadamente a civiles y acusa al documental de presentar consideraciones militares convencionales fuera de contexto.
Los directores detrás de ‘No Other Land’
Los nombres de Abraham y Szor ya eran conocidos en el circuito internacional.
Ambos participaron en No Other Land, documental palestino-israelí que ganó el Óscar a Mejor Documental en 2025.
Para NAZA, volvieron a trabajar sobre el conflicto israelí-palestino, esta vez concentrándose en el funcionamiento interno de las operaciones militares en Gaza.
La película fue producida por The Guardian y JW Films, con James Wilson como productor y Jonathan Glazer como productor ejecutivo.
Una ovación de casi 25 minutos
Cuando terminó la proyección del 10 de septiembre, la reacción fue extraordinaria.
La ovación duró aproximadamente 24 minutos y medio, según varios reportes desde Venecia, mientras parte del público levantaba banderas palestinas.
Poco después llegó el reconocimiento oficial del jurado.
El Festival de Venecia confirmó que NAZA recibió el Premio Especial del Jurado, uno de los galardones principales de Venezia 83.
La película recibió además algunos reconocimientos colaterales, entre ellos el Green Drop Award compartido y una mención de Cinema for UNICEF.
La película provocó una tormenta en Israel
El impacto no terminó en Venecia.
Después de su estreno y premiación, altos funcionarios israelíes criticaron duramente la película y cuestionaron a sus directores. Algunos miembros del Gobierno los acusaron de perjudicar al país y el ministro de Cultura llegó a pedir que se estudiara la posibilidad de retirarles la ciudadanía.
En respuesta, cineastas y organizaciones culturales israelíes comenzaron a defender públicamente a Abraham y Szor, argumentando que las amenazas contra ellos representan un peligro para la libertad artística y periodística.
La controversia ha convertido a NAZA en algo más que una película.
Cine como testimonio
Naza no pretende ofrecer una historia completa de la guerra ni resolver las profundas disputas políticas alrededor del conflicto.
Su enfoque es mucho más específico: escuchar a personas que formaron parte del sistema militar israelí y preguntar cómo se decide quién se convierte en objetivo, qué información se utiliza y cuánto daño civil puede considerarse aceptable dentro de una operación.
Los testimonios del documental son discutidos y rechazados por las autoridades militares israelíes, mientras sus directores sostienen que gran parte de la información ya había sido documentada mediante investigaciones periodísticas previas.
Tal vez por eso su estreno causó una reacción tan intensa.
En una edición llena de grandes producciones, una película filmada casi en secreto, basada principalmente en personas hablando frente a una cámara, terminó convirtiéndose en uno de los acontecimientos cinematográficos más comentados de Venecia 2026.