China construye el mayor imán superconductor para acercarse a la energía de fusión
China acaba de superar uno de los grandes desafíos tecnológicos necesarios para intentar reproducir en la Tierra el proceso que alimenta al Sol.
El Instituto de Física del Plasma de la Academia China de Ciencias anunció que dos sistemas de imanes superconductores para futuros reactores de fusión nuclear superaron sus pruebas finales de funcionamiento. El más impresionante pesa 582 toneladas y es considerado por sus desarrolladores como el mayor imán superconductor construido hasta ahora para un reactor de fusión.
Pero, a pesar del popular sobrenombre de “sol artificial”, la máquina no es literalmente un pequeño Sol ni el imán es el encargado de “encenderlo”.
¿Para qué sirve un imán de 582 toneladas?
Para conseguir fusión nuclear es necesario calentar un gas hasta transformarlo en plasma, alcanzando temperaturas superiores a los 100 millones de grados Celsius.
A esas temperaturas ningún material convencional podría contenerlo directamente.
La solución consiste en utilizar campos magnéticos extremadamente potentes para mantener el plasma suspendido dentro de una cámara con forma de anillo llamada tokamak, evitando que toque sus paredes.
El nuevo imán toroidal desarrollado en China mide aproximadamente 21 metros de largo y 12 metros de ancho. Puede operar con una corriente de 98 kiloamperios y almacenar alrededor de 120 gigajulios de energía magnética. Según el instituto chino, posee 1.3 veces el volumen y tres veces la capacidad de almacenamiento energético de un imán equivalente diseñado para ITER, el gran proyecto internacional de fusión que se construye en Francia.
Junto a él fue probado también un solenoide central superconductor de alta temperatura, otro componente fundamental para generar y controlar la corriente del plasma.
¿Por qué se habla de un “Sol artificial”?
El Sol obtiene su energía mediante fusión nuclear: núcleos ligeros, principalmente de hidrógeno, se unen y liberan enormes cantidades de energía.
Los reactores experimentales intentan reproducir ese principio de manera controlada.
China lleva años investigando esta tecnología mediante instalaciones como EAST —Experimental Advanced Superconducting Tokamak—, ubicado en Hefei, provincia de Anhui. En 2025, EAST consiguió mantener plasma en un régimen de alto confinamiento durante 1,066 segundos, otro de los avances importantes del programa chino de fusión.
El nuevo sistema de imanes forma parte del desarrollo tecnológico necesario para construir máquinas todavía más avanzadas.
¿Significa que China ya puede producir electricidad mediante fusión?
Todavía no.
Hasta ahora ningún país dispone de una central comercial de fusión capaz de producir electricidad de manera continua y económicamente viable.
El logro chino resuelve una parte crucial del rompecabezas: demostrar que es posible construir enormes sistemas superconductores capaces de controlar el plasma bajo las condiciones extremas que exigiría un futuro reactor.
La meta final es conseguir que la reacción produzca suficiente energía de manera estable para que pueda transformarse en electricidad.
Si algún día la tecnología llega a escala comercial, la fusión podría ofrecer enormes cantidades de energía con emisiones de carbono muy bajas durante su operación y sin utilizar el mismo proceso de reacción en cadena de las centrales nucleares de fisión actuales.
El gigantesco imán construido en Hefei no ha encendido todavía un nuevo Sol.
Pero sí representa una de las piezas necesarias para intentar mantener uno atrapado dentro de una máquina.