Vortex Tech: la estudiante mexicana que desarrolló un extintor capaz de apagar fuego con sonido
Un incendio normalmente se combate con agua, espuma, dióxido de carbono o polvo químico. Ángela Karime Venegas Hernández decidió experimentar con algo completamente diferente: aire puesto en movimiento mediante sonido. Con apenas 16 años, la estudiante mexicana desarrolló Vortex Tech, un prototipo portátil que utiliza bajas frecuencias para extinguir pequeñas llamas sin descargar sustancias sobre ellas.
Ángela estudia Electrónica en el CETIS 78 de Altamira, Tamaulipas, y ha dedicado alrededor de un año al desarrollo del dispositivo junto con su asesor José Arturo Hernández Muñoz. El proyecto ha pasado por varias versiones hasta convertirse en un equipo funcional que ya ha sido sometido a más de un centenar de pruebas.
Su nombre técnico es Sistema de Supresión de Incendios Mediante Ondas Acústicas, aunque públicamente se ha dado a conocer como Vortex Tech.
¿Cómo puede el sonido apagar una llama?
El dispositivo combina una batería de 12 voltios, un generador de frecuencias, un amplificador y una bocina.
El sistema utilizado por Ángela trabaja alrededor de los 30 Hz, una frecuencia tan baja que produce oscilaciones importantes en el aire. La bocina dirige ese movimiento hacia una salida que genera pequeños anillos de vórtice frente a la llama.
Popularmente se ha explicado que estos movimientos “desplazan el oxígeno” necesario para mantener el fuego. La física real es algo más compleja.
Las investigaciones científicas sobre extinción acústica indican que, en muchos diseños, el factor decisivo no es simplemente la presión de la onda sonora, sino el flujo de aire oscilatorio generado por el movimiento del altavoz. Ese flujo puede deformar la llama, separar temporalmente la zona de combustión del combustible y terminar provocando su apagado.
Estudios recientes continúan investigando este principio y confirman que las bajas frecuencias pueden desestabilizar determinadas llamas bajo condiciones controladas.
De apagar una vela a más de 100 pruebas
El punto de partida del proyecto fue considerablemente más sencillo: apagar la llama de una vela.
Después llegaron meses de cambios de materiales, componentes electrónicos y ajustes de frecuencia.
Ángela ha explicado que el proyecto llegó a su quinta versión después de múltiples intentos. De acuerdo con las pruebas reportadas por ella y su equipo, Vortex Tech ha conseguido sofocar diferentes conatos relacionados con madera, líquidos inflamables, equipos electrónicos y aceites, con tiempos reportados de aproximadamente cinco a ocho segundos.
Son resultados prometedores, aunque todavía experimentales.
La gran ventaja: no deja residuos
Un extintor convencional puede salvar vidas, pero su agente también puede causar daños secundarios.
El polvo químico, por ejemplo, puede introducirse dentro de computadoras y aparatos electrónicos. El agua resulta directamente inadecuada para determinados tipos de fuego.
Vortex Tech no descarga ninguna de esas sustancias.
Su propuesta consiste en utilizar energía eléctrica para generar el movimiento de aire necesario para extinguir la llama, por lo que no deja polvo, espuma ni líquido sobre los objetos cercanos.
Esa característica podría hacerlo especialmente interesante para espacios con dispositivos electrónicos, laboratorios u otras instalaciones donde los residuos de un extintor tradicional pueden provocar daños adicionales.
Además, en teoría, el sistema podría utilizarse repetidamente mientras tenga energía disponible.
Una idea con antecedentes científicos
Existe una precisión importante.
Ángela no descubrió por primera vez que una llama puede extinguirse mediante sonido.
La extinción acústica lleva años siendo investigada. En 2015, por ejemplo, estudiantes de George Mason University presentaron un prototipo basado en bajas frecuencias, y desde entonces distintos grupos científicos han publicado experimentos sobre el fenómeno.
Lo destacado de Vortex Tech está en el desarrollo particular realizado por la estudiante mexicana, su implementación portátil, las modificaciones introducidas durante sus pruebas y el trabajo para transformar ese principio físico en un dispositivo propio.
Esa distinción también evita convertir una historia de innovación real en una afirmación exagerada.
Un proyecto reconocido en Tamaulipas
El trabajo de Ángela comenzó a recibir reconocimientos antes de hacerse viral.
El Gobierno de Tamaulipas registró su Sistema de Supresión de Incendios Mediante Ondas Acústicas como ganador del primer lugar en la categoría Media Superior del Certamen Estatal de Creatividad e Innovación Tecnológica. La misma competencia otorgó acreditaciones a proyectos para participar en encuentros científicos nacionales e internacionales.
Posteriormente, Vortex Tech consiguió la oportunidad de representar a México en una competencia científica en Indonesia, llevando el proyecto fuera del país.
El siguiente paso: hacerlo automático
Ángela ya trabaja en una segunda aplicación.
Además del prototipo portátil, está desarrollando una versión que pueda detectar automáticamente la presencia de fuego y activar el sistema acústico sin intervención humana.
La idea abre posibilidades interesantes para espacios cerrados, zonas con equipo electrónico o instalaciones donde un sistema automático pudiera actuar ante un conato antes de que el incendio creciera.
Pero entre un prototipo experimental y un sistema comercial existe todavía un camino considerable.
Todavía no sustituye a un extintor convencional
Este es el punto más importante para entender Vortex Tech.
El dispositivo todavía es experimental y no debe utilizarse como sustituto de un extintor certificado.
Las pruebas difundidas corresponden principalmente a fuegos pequeños y condiciones controladas. Para convertirse en un sistema profesional tendría que superar ensayos de seguridad, confiabilidad, alcance, diferentes combustibles, tamaños de incendio y condiciones ambientales, además de las certificaciones correspondientes.
La investigación científica sobre extinción acústica reconoce precisamente esta limitación: el método funciona con determinadas llamas, pero escalarlo para atacar incendios grandes continúa siendo uno de los principales desafíos tecnológicos.
Una bocina, una frecuencia y una idea nacida en Tamaulipas
Vortex Tech todavía no es el extintor que reemplazará a los equipos tradicionales.
Pero tampoco necesita serlo para que el proyecto resulte relevante.
Una estudiante de preparatoria tomó un fenómeno estudiado en laboratorios, comenzó tratando de apagar una vela y terminó construyendo un dispositivo propio, realizando más de cien pruebas y llevando su trabajo a competencias internacionales.
En una época en la que buena parte de la innovación tecnológica parece depender de laboratorios multimillonarios, Vortex Tech recuerda que algunos experimentos pueden empezar con algo tan sencillo como una bocina, una llama y la pregunta correcta: ¿qué pasa si intentamos apagar el fuego con sonido?