Museo de Historia Natural de Shenzhen: un edificio de 105 mil m² que se convierte en paisaje
2026-10-05 00:20:58
Por COHETE®
A primera vista podría parecer una enorme formación geológica emergiendo entre la ciudad y las montañas. Sus fachadas ondulan, las cubiertas se elevan y descienden y, en lugar de terminar en un techo convencional, el edificio continúa como un jardín por el que se puede caminar. Así es el nuevo Museo de Historia Natural de Shenzhen, una de las grandes obras culturales inauguradas recientemente en China.El museo abrió al público el 28 de julio de 2026 en el distrito de Pingshan, junto al lago Yanzi. Con una superficie construida de 105,300 metros cuadrados, es actualmente el mayor museo integral de historia natural del sur de China y uno de los nuevos museos de esta especialidad de mayor escala construidos en los últimos años.
La arquitectura nace de un delta
El proyecto fue desarrollado por un consorcio formado por el estudio danés 3XN, la firma internacional B+H Architects y Zhubo Design.3XN encabezó el concepto arquitectónico; B+H fue responsable de consultoría, arquitectura ejecutiva, interiores y paisaje, mientras Zhubo se ocupó del desarrollo técnico local, estructuras e instalaciones. La idea que organizó todo el proyecto recibió un nombre sencillo: Delta.En lugar de diseñar un gran volumen rectangular, los arquitectos observaron los sistemas fluviales de la región y especialmente el recorrido del río Pingshan. El museo reproduce esa lógica mediante líneas que se separan, vuelven a encontrarse y forman una sucesión de volúmenes curvos. El resultado no pretende parecer un objeto colocado sobre el terreno.Busca comportarse como una extensión del propio paisaje.
Cinco grandes volúmenes organizan el museo
El interior está estructurado mediante cinco enormes volúmenes de geometría cónica.En ellos se distribuyen las principales salas de exposición, mientras que los espacios entre estas estructuras generan atrios, pasos, balcones y corredores de diferentes alturas.La circulación evita en gran medida la típica sucesión de habitaciones rectangulares de un museo tradicional. En su lugar, aparecen recorridos curvos que recuerdan cavernas, gargantas y formaciones excavadas por el agua. La arquitectura forma así parte de la narrativa del museo.No solamente contiene fósiles, minerales y especies; intenta que el recorrido por el edificio evoque físicamente los mismos procesos naturales que explican las exposiciones.
Una fachada que recuerda una formación geológica
Desde el exterior, el proyecto se reconoce por una larga fachada clara revestida principalmente de granito.Las líneas verticales y los grandes cortes curvos hacen que la masa cambie dependiendo del punto desde donde se observa.En algunos sectores parece un acantilado; en otros, una serie de estratos que han sido erosionados.Esa continuidad permite que un edificio de más de 100 mil metros cuadrados reduzca visualmente su escala y dialogue con las montañas, el río y los humedales que rodean el terreno. Adam Mørk / 3XN + B+H Architects + Zhubo Design
El techo también es un parque
Uno de los elementos más interesantes se encuentra encima del museo.
La cubierta se transforma en un jardín botánico transitable, con más de 600 metros de recorrido peatonal y conexiones con Yanziling Park y el sistema de humedales cercano.
Esto cambia radicalmente la relación entre un museo y la ciudad.
Una persona no necesita entrar a una exposición para experimentar el edificio. El techo puede funcionar como paseo, mirador y espacio público.
La intención de los arquitectos fue precisamente borrar la frontera entre edificio, parque y paisaje urbano.
Naturaleza incluso dentro del museo
En el interior, la escala vuelve a sorprender.
Grandes espacios verticales permiten suspender esqueletos, reproducir animales a tamaño real y crear escenarios inmersivos que ocupan varios niveles.
Los arquitectos trabajaron con Atelier Brückner y Museum Studio en la integración de arquitectura y museografía, de manera que las paredes curvas, los vacíos verticales y las estructuras cónicas formen parte de las propias exposiciones.
En lugar de colocar una exposición dentro de una caja neutra, el edificio intenta participar activamente en ella.
Shenzhen Natural History Museum / China Daily
4,600 millones de años dentro de ocho salas
El museo posee ocho exposiciones permanentes dedicadas al Universo, la Tierra, la evolución, los dinosaurios, el ser humano, la biología, la ecología y el territorio local.
En conjunto recorren aproximadamente 4,600 millones de años de historia de la Tierra.
Actualmente se exhiben 7,461 especímenes reales, además de centenares de reproducciones, modelos e instalaciones.
El recorrido comienza con escalas cósmicas y termina acercándose progresivamente al ecosistema de Shenzhen y del sur de China.
Arquitectura como parte de la exposición
Para Kim Herforth Nielsen, fundador y director creativo de 3XN, la intención inicial fue evitar que el museo se percibiera simplemente como otro edificio monumental.
El arquitecto ha explicado que la naturaleza raramente produce formas completamente cuadradas y estáticas; por eso el proyecto debía sentirse como un paisaje modelado por geología, agua y tiempo.
Esa idea se mantiene desde la silueta exterior hasta el movimiento interior.
Rampas, terrazas, vacíos y curvas transforman el desplazamiento de los visitantes en parte de la experiencia arquitectónica.
Un museo que continúa fuera de sus paredes
El Museo de Historia Natural de Shenzhen representa una tendencia cada vez más visible en la arquitectura cultural contemporánea: el museo deja de ser solamente un contenedor de colecciones y comienza a funcionar como espacio público, parque y paisaje urbano al mismo tiempo.
Sus dimensiones son monumentales, pero su característica más interesante no está en los 105 mil metros cuadrados.
Está en la decisión de utilizar esa escala para construir una topografía.
El visitante puede observar dinosaurios bajo enormes espacios interiores, caminar entre volúmenes que parecen cavernas y después continuar el recorrido hasta salir sobre el techo ajardinado.
En Shenzhen, la historia natural no solamente está expuesta dentro del museo: también determinó la forma del propio edificio.