Lund Quartet
Un piano delicado, contrabajo, batería y una tornamesa capaz de transformar fragmentos de violines, trompetas y voces en melodías completamente nuevas. Lund Quartet construyó con esos elementos uno de esos discos que parecen existir fuera de una época concreta.
La agrupación nació en Bristol, Inglaterra, una ciudad estrechamente relacionada con el trip-hop y la experimentación electrónica. Sin embargo, su música se mueve en un territorio propio: jazz contemporáneo, ambient, hip-hop instrumental y una marcada influencia del jazz escandinavo.
El grupo está integrado por Simon Adcock, en piano, theremin y cuerdas; Jake Wittlin, en tornamesas; Sam Muscat, en batería; y Rob Childs, en contrabajo.
Una tornamesa como instrumento principal
El elemento que distingue inmediatamente a Lund Quartet es el trabajo de Jake Wittlin.
Aquí la tornamesa no aparece simplemente para colocar ritmos debajo de una banda de jazz. Funciona como un instrumento melódico.
Los músicos graban previamente interpretaciones de otros instrumentistas —violín, saxofón, trompeta o voz— y esos sonidos posteriormente son manipulados, cortados y reproducidos desde las tornamesas durante la composición y las actuaciones.
Ese procedimiento produce un efecto peculiar: por momentos parece escucharse un grupo de jazz acústico y, segundos después, una melodía comienza a fragmentarse como si estuviera siendo reconstruida en tiempo real.
Todo comenzó con un piano y unas tornamesas
La historia del grupo comenzó alrededor de 2005, cuando Simon Adcock conoció a Jake Wittlin mientras ambos trabajaban en una oficina en Bristol.
Adcock descubrió que Wittlin era turntablist y ambos comenzaron a experimentar juntos. Primero grababan partes de violín que Wittlin manipulaba posteriormente con las tornamesas mientras Adcock tocaba el piano.
Uno de aquellos primeros experimentos terminaría convirtiéndose en “Lonn”, actualmente una de las piezas más reconocibles del grupo.
Más tarde se incorporaron Rob Childs y Sam Muscat, formando definitivamente el cuarteto.
En 2010 decidieron construir su propio estudio dentro de una unidad industrial ubicada en el patio de un taller mecánico. Buena parte del lugar fue montado utilizando materiales recuperados y equipos proporcionados por amigos.
Un disco construido lentamente
El resultado fue un álbum homónimo, Lund Quartet.
Parte de su material ya circulaba digitalmente desde años anteriores —“Lonn”, por ejemplo, aparece publicado desde 2011 en SoundCloud—, mientras que la edición que actualmente identifica la propia banda en Bandcamp fue publicada oficialmente el 1 de septiembre de 2013.
El álbum contiene siete piezas:
“Sequoia”, “Kulde”, “Love’s Madness”, “Tulipan”, “Lonn”, “Merula” y “Zill Bell”.
No son composiciones de jazz convencional. Algunas avanzan lentamente sobre patrones de contrabajo y piano; otras incorporan voces, instrumentos de viento y fragmentos manipulados electrónicamente.
En “Love’s Madness”, por ejemplo, aparecen voces femeninas procesadas, mientras otras composiciones incorporan saxofón y violín transformados mediante las tornamesas.
Entre Portishead y el jazz escandinavo
La localización del grupo tampoco es irrelevante.
Bristol fue la ciudad donde durante los años noventa se desarrolló buena parte del sonido asociado con artistas como Massive Attack, Portishead y Tricky.
Lund Quartet pertenece a otra generación y no es una banda de trip-hop, pero resulta difícil no identificar una sensibilidad semejante: tempos contenidos, atmósferas oscuras, electrónica utilizada de manera discreta y una sensación constante de espacio.
La propia banda describe su propuesta como una combinación de jazz escandinavo y turntablism melódico.
Un disco que continúa encontrando público
Más de una década después, el álbum sigue circulando.
Spotify registra actualmente alrededor de 72 mil oyentes mensuales para Lund Quartet, y entre las canciones destacadas aparecen precisamente Sequoia, Tulipan, Lonn, Love’s Madness y Kulde.
El caso resulta particular porque la discografía oficial continúa siendo extremadamente pequeña.
La página oficial del grupo incluso conserva un mensaje anunciando que Lund Quartet regresaría con nueva música en 2025, aunque en sus canales principales no aparece todavía un nuevo álbum que sustituya o continúe formalmente aquel debut.
Ese silencio discográfico ha terminado dando al primer álbum una vida inusualmente larga.
Música difícil de colocar en una sola categoría
Lund Quartet nunca necesitó grandes arreglos para crear un sonido reconocible.
El contrabajo proporciona el pulso, la batería evita saturar las composiciones, el piano deja grandes espacios entre notas y la tornamesa introduce instrumentos que parecen aparecer y desaparecer entre capas de sonido.
El resultado puede escucharse como jazz, electrónica, trip-hop o música ambiental dependiendo del momento.
Y quizá esa indefinición explique por qué, tantos años después, canciones como “Lonn”, “Tulipan” y “Sequoia” continúan siendo descubiertas por nuevos oyentes: Lund Quartet grabó un disco profundamente ligado al sonido de Bristol, pero que todavía resulta difícil ubicar en una época concreta.
Escucha: Merula de Lund Quartet aquí
